Cuando yo era niño era común pasarse horas leyendo o bien jugando a "la pelota". En mi caso, que nunca fui muy talentoso con el balón, pasé horas y horas de mi infancia leyendo. Uno de los libros que recuerdo, y que aún conservo, es Mangocho de Constancio C. Vigil - Editorial Atlántida S.A. con fecha de publicación (la de mi ejemplar) de julio de 1957...
Vengo de familia de escritores en el sentido estricto de la palabra. Mi abuelo no solo escribía para Caras y Caretas sino que también se atrevió a ser un gran lector y leer cientos de libros que, por amor, encuadernó en cuero y formó así, la colección que hoy descansa en mi biblioteca. Mi tío, su hijo, escribe obras de teatro, algunas muy exitosas y otras no tanto; pero también tuvo la suerte de pasar por la Revista Hortensia (humor cordobés) y por la Revista Humor, lamentáblemente ambas desaparecidas.
Para todos aquellos que no han tenido la suerte de leer Mangocho, tengo pensado postear algunos fragmentos imborrables, aunque la idea de este humilde blog es la de dejar "inmortalizadas" algunas de mis letras más trasnochadas; aquellas que se atrevieron a hablar (o gritar) solo una vez; aquellas que murieron en el papel; aquellas que duermen en hojas amarillentas, en algún cuaderno, en algún cajón. Quizás ésta sea la última oportunidad, su oportunidad, de dejarse leer... y hacernos soñar... "Mangocho es un niño que ha existido y que fue tal como aquí se dice. Fue un niño como todos, y por ello este libro es historia verdadera de la infancia".
Dedico este blog al niño que fuimos, y al niño que, gracias a Dios, algunos todavía llevamos dentro.
Adrián.-
Vengo de familia de escritores en el sentido estricto de la palabra. Mi abuelo no solo escribía para Caras y Caretas sino que también se atrevió a ser un gran lector y leer cientos de libros que, por amor, encuadernó en cuero y formó así, la colección que hoy descansa en mi biblioteca. Mi tío, su hijo, escribe obras de teatro, algunas muy exitosas y otras no tanto; pero también tuvo la suerte de pasar por la Revista Hortensia (humor cordobés) y por la Revista Humor, lamentáblemente ambas desaparecidas.
Para todos aquellos que no han tenido la suerte de leer Mangocho, tengo pensado postear algunos fragmentos imborrables, aunque la idea de este humilde blog es la de dejar "inmortalizadas" algunas de mis letras más trasnochadas; aquellas que se atrevieron a hablar (o gritar) solo una vez; aquellas que murieron en el papel; aquellas que duermen en hojas amarillentas, en algún cuaderno, en algún cajón. Quizás ésta sea la última oportunidad, su oportunidad, de dejarse leer... y hacernos soñar... "Mangocho es un niño que ha existido y que fue tal como aquí se dice. Fue un niño como todos, y por ello este libro es historia verdadera de la infancia".
Dedico este blog al niño que fuimos, y al niño que, gracias a Dios, algunos todavía llevamos dentro.
Adrián.-
